AEDIVE representará a toda la cadena de valor del VE

Madrid. 01 de Julio de 2014
La Agrupación de Empresas Innovadoras para la Infraestructura del Vehículo Eléctrico, AEDIVE, ha aprobado en asamblea general su transformación en Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico. Así, a partir de ahora englobará en sus fines toda la cadena de valor del vehículo eléctrico, incluyendo entre sus asociados a fabricantes y distribuidores de los vehículos, de componentes como baterías, empresas de renting/leasing y usuarios finales profesionales.

“El del vehículo eléctrico es un sector en pleno desarrollo y en estos momentos es crucial aunar los intereses de la industria que engloba a toda la cadena de valor más allá de la infraestructura solo”, señala AEDIVE en un comunicado.

“Los vehículos eléctricos, su infraestructura ­–incluyendo también a los gestores de carga– y los usuarios finales son los grandes eslabones de un mercado que necesita de sinergias y objetivos para consolidar los modelos de negocio en torno a su desarrollo y poder trabajar de forma conjunta con las administraciones central, regionales y locales en base a ese objetivo”, ha señalado el director gerente de AEDIVE, Arturo Pérez de Lucia. “De hecho, estás sinergias ya las estábamos promoviendo en el seno de la asociación en cada una de las actuaciones que impulsábamos, por lo que esta renovación de estatutos supone oficializar aquello que ya hacíamos de forma natural”.

El proyecto de ampliación de los fines de AEDIVE da también respuesta a las labores que desde el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, IDAE, como Secretaría Técnica de FOREVE (Foro Español del Vehículo Eléctrico, lanzado en 2009), venía promoviendo bajo la encomienda del propio Ministerio de Industria, Energía y Turismo, MINETUR.

Objetivos 2015-2020
Entre los objetivos inmediatos de la nueva AEDIVE está promover los estudios y trabajos necesarios para que desde la Administración se elabore un plan de impulso al vehículo eléctrico para los próximos cinco años, donde confluyan las aportaciones de la propia industria y de las administraciones regionales y locales que han ido ganando experiencia en base a los proyectos que se han desarrollado en estos últimos años.

Uno de los mayores retos de la movilidad eléctrica en España es coordinar mensajes y objetivos comunes para todo el territorio, señala el gerente de AEDIVE. “A diferencia de lo que sucede en países como Portugal, Alemania, Francia, Noruega y Estonia, por nombrar algunos, el caso de España es el de un país con 17 comunidades autónomas, esto es, con 17 formas diferentes de interpretar el desarrollo e implementación del vehículo eléctrico en su territorio, a lo que se suma el criterio particular de los municipios que conforman cada región, que también presentan diferentes velocidades en la implantación de la movilidad cero emisiones”.

La interoperabilidad de la infraestructura de recarga estará entre los objetivos primordiales de la asociación, para lo que se trabajará en el desarrollo de una guía de puntos de recarga para ayuntamientos y empresas que permita a técnicos municipales y profesionales del sector conocer los pasos, tecnologías y requisitos para desarrollar una infraestructura de recarga adecuada en función de las necesidades reales. Para ello trabajará en conjunto con la RECI, Red de Ciudades Inteligentes.

Las flotas profesionales son la entrada natural del vehículo eléctrico en el mercado y por eso, desde Aedive se trabajará también con toda la cadena de valor y con especial énfasis en la implementación coordinada de la movilidad eléctrica en sectores como las flotas municipales, flotas de servicios urbanos, flotas de transporte capilar de última milla, flotas cautivas, rent a car y carsharing.

“La historia de la movilidad eléctrica corre por senderos similares al de la telefonía móvil, que es la historia de la democratización imparable de la tecnología en el mundo. Los primeros teléfonos portátiles en España fueron enviados a principios de los 80 al entonces presidente Adolfo Suárez y el Rey Juan Carlos I y costaban 700.000 pesetas (unos 400.000 euros al cambio actual). No había casi usuarios y nadie pensaba que esa invención tuviera éxito habiendo cabinas telefónicas por las calles. Hoy, la telefonía móvil es imprescindible en nuestras vidas pero ya nadie recuerda que al igual que la movilidad eléctrica, pasó por su particular calvario hasta convertirse en fenómeno de masas”, comenta Pérez de Lucia.